Me gusta escribir.
Se me da bien.
Y lo he abandonado.
Quiero volver a hacerlo. Releo las entradas de este blog y me doy cuenta de cuánto echo de menos escribir.
Han pasado años desde mi última entrada. En este tiempo han pasado cosas y no.
Todo sigue igual en esencia. Sigo siendo la misma mujer fuerte, luchadora, íntegra que se deja(ba) arrastrar por el amor y el drama.
Hay una cosa que ha cambiado, y ésta ha sido significativa y totalmente devastadora. Ahora soy madre.
Ya no soy sólo hija, nieta, hermana, (no)esposa.
Ahora, además, soy MADRE.
Y ésto sí que me ha cambiado la vida.
Y no. No es porque ahora he pasado a dejar de pensar en mí para pensar en mis hijos. No. No es que ahora sufra en mis carnes la discriminación laboral, familiar y personal que existe por ser madre a los 40 de dos criaturas que te quitan las horas que antes tenías para regalar a los demás. No. No es que la relación con su padre se haya hecho añicos por haber sido madre y querer que él ejerza de padre. No. No es nada de eso y es todo eso a la vez.
Lo que me ha pasado es que he ascendido de escalafón en el sistema. Ser madre te da una categoría que te quita de un plumazo todas las cosas que antes considerabas importantes. Soy la misma, pero soy mejor. Soy la misma, pero tengo el rumbo de mi vida y de la de mis hijos. Soy la misma, pero me siento diferente. Soy la misma, pero ahora estoy en otra dimensión.
Y desde aquí, quiero vovler a poner los pies en la tierra y arrasar.
Soy Susana, soy madre y soy muchas cosas más, y quiero contarlas para sacar de mi corazón todo lo que tengo para dar, y retomar este blog me parece la mejor de las opciones (por ahora ;-)
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