Ya sabéis quienes me leéis, que tengo un rifi-rafe abierto contra el Poder Judicial. El motivo es el de siempre: la discriminación que me encuentro día si y día no en la prensa habitual.
Noticias como la de hoy se publican con más habitualidad de lo que me gustaría. Y lo peor es que salen a la luz como noticias, no como denuncias expresas.
A mi lo que me parece es que la judicatura está en otro mundo, que nada tiene que ver con el mundo real y diario que vivimos la mayoría de las personas. Ese en el que te levantas, te metes en el metro, te vas a trabajar, escuchas a las personas, te relacionas con ellas y sus problemas, sus vidas. Haces la compra en el mercado, o en el chino de abajo, pones la tele, la apagas… en fin, vives y te haces una idea de cómo anda el patio.
Ellos y ellas no. Los y las juezas viven en otro mundo llamado jurídico. Todo lo enmarcan en el código penal y la ley de enjuiciamiento criminal, y el resto de códigos vigentes de este país. El día a día lo viven con las personas que se presentan cada día en su juzgado, acusando o defendiéndose las unas de las otras, guiados por abogados y abogadas que andan en la misma jungla de cuchillos afilados a ver quién gana más.
Su trabajo es ése. Escuchar a las partes y decidir si sus conductas son o no faltas o delitos y en el caso de que sea que sí, encajarlos en las penas que el dichoso código dice que hay.
Pero mira tú por dónde, también interpretan. Deberían ser objetivos, pero no lo son en absoluto. Por eso tenemos sentencias como las que tenemos. Porque interpretan como les da la gana y lo que me indigna (una vez más uso este verbo que me acompaña siempre que hablo de estos temas) es que son unxs machistas asquerosxs y que no son capaces de cambiar el destino de acusados violadores, abusadores, maltratadores y un largo etcétera.
Se amparan en la objetividad de la ley, siempre en la ley. Esa ley que según ellos y ellas, les obliga a no dar órdenes de alejamiento cuando interpretan que el peligro no es real e inminente, esa ley que les dice que no den en adopción a las hijas de las mujeres casadas con otras, esa misma ley que según ellxs les dice que no pueden privar de la patria potestad a los padres de menores que, bueno qué mas da… de vez en cuando se metían en la cama de las niñas para abusar de ellas.
Me da mucho miedo el poder que tienen, cómo lo usan y cómo nos afecta de manera directa e indirecta a todas y cada una de las mujeres de este país.
Si esto no es machismo y discriminación, que alguien me lo explique, porque yo lo veo claro como la luz que brilla y el agua del manantial.
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