en menos de quince días tuve la oportunidad de escuchar dos versiones de la misma historia:
primera versión contada por un señor de unos sesenta años, en primera persona: "iba conduciendo por el puente cuando un coche me dió por atrás...(...) estaba mi nieta conmigo, sin el sillín obligatorio ni nada, pero no nos pasó nada... sólo el coche que se espachurró por alante y por atras y le pasó tal y cual y cual y cual y la conversación giró hacia el tema taller y seguro del coche.
segunda versión contada por una señora de unos sesenta años, casada con el señor de la primera versión, contada en tercera persona: "íbamos todos en el coche, tranquilamente, cuando un coche nos dió atrás. qué susto madre mía!! lo primero que vi es que todos estaban bien, mi nieta, que no iba en la silla reglamentaria pero si llevaba el cinturón, lo primero que pensé, ay! dios mío cómo le pase algo a la niña!!! pero por suerte, no, no nos pasó nada a nadie... Insisto en la ausencia de daños (me sorprende porque sabía cómo había quedado el coche) y me responde que bueno, ella tuvo collarín y dolor cervical mucho tiempo y que aún le duele la espalda...
cuando escuché la primera versión, y estuvimos un buen rato hablando del tema, jamás de los jamases mencionó que en el asiento del copiloto fuera su mujer. de hecho, yo pensé que irían solos la nieta y el abuelo. cuando escuché la segunda versión descubrí que ahí iba sentada ella.
Este post es para ELLAS, para las ausentes e invisibles mujeres que sin estar, siempre están.
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