
Me paso la vida escribiendo(me). Necesito contarme lo que me pasa y también lo que le pasa a la gente que está a mi alrededor.
Todo está interelacionado: somos lo que comemos, lo que amamos, lo que deseamos, lo que proyectamos en los demás y lo que recogemos de los demás en nosotros.
Y no dejo de sorprenderme porque se que hay algo por ahí que me deja alucinada continuamente, y es el hecho de que cada vez soy mas consciente de lo egoístas que podemos llegar a ser los seres humanos. Egoísmo y falta de empatía hacen que cada quien mire a los demás por su propio rasero, sin escuchar razones, motivos o razonamientos que te han hecho hacer lo que hiciste, estar donde estabas, sentir lo que sientes.
Me he dado cuenta de que el top ten del egoísmo ocurre cuando la gente proyecta en los demas sus propios miedos, y no sólo eso, sino que además la hacen responsable de sus propias mierdas, de sus propias circunstancias. Y yo antes me quedaba con esa basura, pero hace tiempo que no. Hace tiempo que decidí que cada quien tuviera su propia basurilla, y que yo con la mía tenía bastante.
Y si además, como yo, vas del revés por la vida, sincera, abierta, directa, desmontando roles, desmontando circunstancias y legitimando estar viva, equivocarse, sentir, tropezar y volver a empezar, entonces, les devuelvo sus miedos y les digo que no son míos, y es ahí donde la gente empieza a perderse y yo a alejarme, porque no soy capaz de tanta hipocresía, esa me pesa todavía más que las basurillas.
Afortunadamente, también me rodeo de gente especial que entiende, piensa, reflexiona, no juzga y vive y deja vivir.
Este post va para esas personas, porque haberlas, hailas.
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