miércoles, 2 de abril de 2008

ciudades

El fin de semana pasado conocí Gijón, fui por trabajo y me quedé un poco más por placer.
El caso es que he conocido otra ciudad del norte, que realmente sí es muy bonita, pero qué le vamos a hacer, una ciudad en la que no me quedaría yo mucho más tiempo que el justo para estar de paso.
Me pasa con muchas otras, no tengo nada en contra de ésta, excepto el tufillo provinciano que tanto me horroriza.
Qué queréis que os diga, pero a mi eso de entrar en un bar y que todo el mundo sepa quién eres, qué haces, qué opinas, qué piensas, cuál es tu forma de vida y tal, si estás o no peinada, si hace un siglo que no te hablas con tu madre, si de vez en cuando te pones todo por montera y la lías... en fin todas esas cosas a mi me agobian.
Yo prefiero una ciudad que te acoja en su anonimato. Una ciudad que te permita perderte a dos minutos de tu propia casa, una ciudad que te deje en paz y que te ofrezca de todo sin que nadie mas que tu misma te enteres.
No estoy pensando en casos extremos. No hace falta que tengas siete amantes y cuatro camellos que te pasen las drogas que habitualmente usas en sitios escondidos. No estoy hablando de hijxs secretxs, ni de juergas clandestinas…
Simplemente amo las ciudades en las que me siento desconocida y eso me hace tener una libertad que para mí, no tiene precio.
Por supuesto, sólo he vivido en dos ciudades así: Madrid y Copenhague. Madrid por cantidad y Copenhague por cualidad.


Además Madrid tiene otra cosa buena, y es que de repente, un martes cualquiera, puedes ir a ver a bebe en concierto, y luego subirte a la barra de los vips, a tomarte una copilla con los artistas y no sufrir un ataque al corazón por estar a medio metro de ELLA: esa cacho de artista y de mujer. Si a esto le sumamos la mejor compañía que se puede tener y que es primavera, hasta perdono el paseo que me doy en el metro para llegar al instituto (pero sigo queriendo una vespa…)

1 comentario:

C. dijo...

de concierto un martes?

y sin avisar????

muy mal...!!!

besos querida mia

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Me gusta escribir. Se me da bien. Y lo he abandonado. Quiero volver a hacerlo. Releo las entradas de este blog y me doy cuenta de cuánto ...