lunes, 10 de diciembre de 2007

en tus zapatos

Qué difícil es amar. No se me ocurre nada más complicado. Ayer estuvimos dándole vueltas al tema. Tuve unos grandes escuchadores – conversadores y me siento afortunada de estar rodeada de gente que merece la pena.
Llegamos a pocas conclusiones o a muchas... pero una que me quedó clara fue la subjetividad de las historias (y de la belleza).

Cada una de las personas vive su día a día con sus zapatos. Cada cosa que ocurre está influenciada por tu punto de vista, por tus experiencias, por tu filtro personal. Y en el amor no hay una persona, hay como mínimo, otra. Que habrá vivido lo mismo, pero con sus zapatos, con su punto de vista, con su experiencia, con su filtro personal. Y eso hay que encajarlo. Hay que llevarlo en la cabeza, en el corazón, a veces en las tripas, a veces marea, a veces hastía, a veces te da felicidad, a veces no puedes más ...
Y por eso nos contamos las historias y al verbalizarlas las creamos. Les damos forma. Conseguimos hacer real lo irreal. Conseguimos esconder aquello que nos duele. Si no lo cuento no existe...
Y creamos nuestro mundo. Y vivimos en nuestro mundo creado. Y buscamos alianzas para protegernos, para recrearnos, para saber que no estamos solxs, que nos apoyan y nos ayudan y nos escuchan y ... nos dan la razón!
Lo malo es cuando no cuentas con esa persona que te ha hecho eso. Lo malo es cuando los silencios pueden más, cuando las historias no contrastadas se hacen más reales que la realidad. Cuando nos distanciamos, nos escondemos en la coraza de las súper personas que no somos.
Lo bueno es cuando conoces a alguien que te da ese espacio, ese tiempo, ese placer que se siente cuando miras a sus ojos y sabes que te entiende. Y hablas, y contrastas, y encuentras respuestas, y ríes. Y te mareas un poco, un mucho, lo sabes.
Lo malo, lo bueno, lo regular. Lo importante es hablar. Qué fácil es amar!

2 comentarios:

Vulcano Lover dijo...

Lo increible es que vivimos como en una danza que enlaza el mundo creado por ti con el creado por otros, y aunque siempre deslicemos los zapatos realidad mientras danzamos, la música (humana ella) nos ayuda a entenderla y a encajarla entre los huecos de los universos de los demás...
comunicarse es esencial, sí... es como ese cursillo de baile que necesitamos para no tropezar en el salón mientras suena y sueno, y suenan y sonamos...

iñaki dijo...

es tan complicado estar todo el día en los zapatos de uno....a mi me gustaría andar descalzo por la vida, por la ciudad, pero seguro que acababa con los pies destrozados.

quiero volver

Me gusta escribir. Se me da bien. Y lo he abandonado. Quiero volver a hacerlo. Releo las entradas de este blog y me doy cuenta de cuánto ...