sábado, 1 de diciembre de 2007

la cuarola

Tengo que confesar que el nombre de mi página se lo debo a cris-cris y a sara, compañeras del IM. Ya que todo lo que a mí se me ocurría no era original y quería una palabra con la que yo me identificara, y que hablara de futuro y de feminismo y nada mejor que la cuarola, que para nosotras es precisamente eso.

Empiezo con lo que mas caña me da últimamente, que son los deberías y las tonterías, y es que no puedo con tanta tontería ajena. Y lo que me sienta peor es que la propia está contaminada de la ajena, porque cada vez soy más consciente de que me pasa como el nombre de los blogs, que no soy nada original.
Soy una más, y no porque no haya hecho mis pinitos de-constructores de mi propia normalidad, sino porque tengo deberías normalizadores hasta en las cosas más insignificantes de mi vida. Y ahora que me ha dado por pensar y replanteármelo todo, me doy cuenta de dónde vienen.
Siempre he sabido que estaban ahí pero ahora sé de dónde vienen. No simplemente de la educación, de los aitas, del cole, de la familia, no... esa es la respuesta fácil, la rápida. Luego tengo la respuesta intermedia. La de la sociedad, que como bien dice cris-cris, mi compi la socióloga, siempre se le echa la culpa a la sociedad como si fuera una señora gorda que anda por ahí a paraguazo limpio contra todas y todo.
Pero no es una señora, y mucho menos gorda... es un señor. Un señor con dinero. Y con poder. Y probablemente con un cochazo y un palco en un estadio de fútbol. Y que tendrá una esposa, unos bellos descendientes legítimos, y alguna que otra amante. Y se habrá ido de putas alguna vez. Y no sabrá la diferencia entre paracetamol e ibuprofeno. Ni la que hay entre tender la ropa bien o hacerlo mal. Y estos ejemplos no son casuales, pues uno te puede salvar no ya la vida, pero si las buenas noches de alguno de sus
hijxs pequeñxs, y el otro su buena presencia tan necesaria en esas reuniones de poder en la que tanto les da lo que se juegan.
Siempre que su poder y su palco, y su coche, y su mujer y su mundo no se descoloque.

Y ahora yo soy una rara (una queer? Please, Carol sigue enseñándome tantas cosas bonitas, Carmen, enséñame más....) porque no quiero a ese marido en mi casa. Ni a ese ni a una especie de copia de ese. Ni a la sombra de ese. A ninguno que se parezca a ese.
Porque no quiero esa casa. Pero sí alguna que se parezca a esa. Pero no a costa de mi libertad
Porque no quiero ese coche. Pero sí algún otro que me lleve y me traiga, pero no a costa de estar mil horas intentando aparcar. No a costa de arruinarme con el precio de la gasolina...
Porque no quiero esxs hijxs. Porque estoy harta de que me hagan creer que tengo que tener instinto maternal (que si no lo tienes ahora... ya te llegará... te dicen...)

Pero no soy tan rara. Hay un montón de chicas como yo.
Pero no sé que hacer con esto.
Tendré que seguir pensando...

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