Recuerdo que de pequeña me daba miedo pensar en la Muerte. Me ponía triste porque como quería morirme tantas veces me daba un susto terrible tan solo imaginármelo y entonces no pensaba más: ni en morirme, ni en la Muerte.
Pero como soy tan rayada y este tema es tan fascinante, siempre he pensado sobre ello porque quería darle una solución. Creo que lo he resuelto y aunque asusta, he decidido que no merece la pena pensar más en ello, porque cuando llega el momento todo se acaba. No hay más allá. No hay cielo ni infierno. No hay nada.
Y hay que asumirlo.
Y una vez asumido, lo siguiente que pienso es que lo que realmente da miedo y asusta es vivir.
¿quién dijo que vivir era bonito, divertido, maravilloso, un cuento de hadas?
¿y que la muerte es malvada, fea, terrible, un terrorífico final?
La Muerte es nada, cuando llega ya da igual, porque se acaba lo que había.
La Vida es un largo camino que tiene fecha de caducidad (indeterminada). La Vida es la única oportunidad que tenemos para hacer todo aquello que queremos.
No podemos esperar a hacer las cosas más tarde, a que alguien cambie de opinión, a que decidan por ti, ni siquiera en otro momento, porque solo tenemos estos momentos que duran esta vida. Y es en esta en la que tenemos que vivir.
A mí no me preocupa morirme, lo que me preocupa es vivirme.
Quiero vivirme plena y feliz.
Hace tiempo que me di cuenta de esto, sobre todo desde aquel día de invierno, en el que asomada a la ventana de una de las casas en las que he vivido, un llanto de pena por mi misma comenzó a brotarme: fui consciente de que la mujer en la que me había convertido no tenía nada que ver conmigo misma.
No sabía cómo ni porqué: o me vivía, o me moría, pero así no podía seguir.
Desde entonces he hecho unas cuantas cosas y ahora me siento privilegiada de vivir como vivo.
No quiero dejar pasar ni una: ahora me pienso, me entiendo, me dejo llevar, me doy el permiso de vivirme. Ahora hago lo que siento, soy coherente con mis deseos, decido lo que quiero hacer, porque sé que es lo único que me voy a llevar a la tumba el día que me muera.
Porque llegará y espero que me llegue habiendo conseguido al menos en algún momento, ser feliz.
1 comentario:
Haber amado, haber deseado, haber sido consciente de uno mismo, y de quién quiere ser... eso es la vida. Y la muerte no es nada, no es nada no es nada, por muy vertiginosa que la idea pueda parecer...
Vivir la vida proponiéndose que los único obstáculos que haya sean los insalvables...
Suelo decir siempre que hay dos tipos de personas. Los que pasan por la vida y los que dejan que la vida pase por ellos... Yo soy o al menos quiero ser, de los primeros... Que se vengan conmigo lo que quieran estar ahí, porque también es con ellos con quien yo quiero compartir este estar y este vivirme...
UN beso guapa... me llegan tus palabras, en este amanecer de enero... volveremos a cruzarnos, claro.
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